jueves, 7 de mayo de 2015

Odio los selfies



El peor invento de la humanidad no es la bomba atómica ni la dinamita ni los sudokus. Son los selfies. Ya no me caben dudas. Nada nos ha perjudicado tanto como esta horrible moda que se extiende en todos los confines del mundo ¿civilizado? No me considero partidario de la pena de muerte, con una excepción: al tipejo que los pusiera en boga habría que fusilarlo sin juicio.
Hay algunos que tratan de encontrarle explicación al fenómeno. No la hay, salvo que somos estúpidos y siempre lo seremos sin importar cuán “inteligentes” se vuelvan los aparatos que fabricamos. Vivimos en una sociedad individualista en que la responsabilidad del fracaso la asume por completo la persona que lo sufre (que igual solo ha tenido la mala suerte de vivir en un contexto donde las posibilidades de fracasar son inmensas). Con escasas excepciones, incluso el altruista espera que la ley del karma o la gracia divina termine por compensar sus sacrificios y buenas acciones. Primero vemos lo que nos dice el corazón, luego escuchamos a la cabeza, a continuación consultamos nuestro estómago o nuestro pie derecho. Después de conocer la opinión de la uña del meñique, acaso nos preguntamos qué consecuencias tendrán para los demás nuestras egoístas decisiones. 
Pero viajamos mucho, eso sí, casi siempre sin saber por qué ni adónde vamos realmente. También pasamos largas horas en las redes sociales, por lo general dedicados a tonterías como subir selfies u observar los de otros y hasta decir que nos gustan (esto debería acarrear pena de cárcel). En general, nos gusta hacer el ganso y presumir de ello. Entre unas cosas y otras, millones de fotos que nunca deberían haberse tomado (y menos aún publicado) bailotean en más perfiles de los que podamos imaginar. Hemos llegado a un punto en que ya no hay ni que moverse de la cama para hacerse una autofoto y compartirla de inmediato en todas partes.  
¿Alguien se ha parado a analizar las consecuencias? Antes, cuando ibas a un bar o discoteca, podías acercarte a las chicas guapas y pedirles que sacaran una foto del grupo para, a continuación y como quien no quiere la cosa, mezclarse con ellas y animar una interacción que podía acabar de infinitas maneras. Antes, los turistas se veían obligados a solicitar que les hicieran una foto juntos, lo que implicaba que al menos intercambiaban dos palabras con la población autóctona (sé de una pareja que se conoció así y están casados y con tres hijos y parece que se aman, a juzgar por los selfies que comparten en Facebook).
Nada de esto resulta ya factible. El otro día intenté pedir a dos suecas que me fotografiaran en un sitio turístico y me dijeron que me hiciera un puto selfie. ¿Vale la pena vivir en un mundo así? Creo que aún podría acostumbrarme, pero la existencia se vuelve demasiado cuesta arriba con la llegada de los palos. Al principio eran un tanto exóticos, pero ahora todos los selfiemaníacos los tienen, contribuyendo a extender la moda a unos niveles imposibles de contener. La plaga ha llegado hasta la Casa Blanca.
Cualquier momento es bueno para sacar el móvil o la tablet y autofotografiarse, incluso poniendo en riesgo la propia vida. Con el tiempo, estoy convencido de que este despropósito supondrá la primera causa de mortandad en el mundo. Ni siquiera los monos, con su ancestral sabiduría, pueden contenerse. El día que empiecen los gatos creo que Internet colapsará como en mi novela.
Selfie de un macaco. Se discuten los derechos de autor
¿Cuál es tu relación con los selfies? Espera, no te pongas a escribir todavía. Antes, una advertencia: nunca censuro comentarios, pero si alguien defiende este horripilante vicio me veré obligado a coartar su derecho a la libertad de expresión. Porque hay líneas que no deben ser traspasadas. Puedes integrarte en un grupo neonazi, consumir drogas duras o engancharte a telenovelas mexicanas. No desesperes, tiene arreglo. Pero desde el instante en que no concibes la vida sin autofotos, tu cerebro inicia un camino imparable hacia la autodestrucción. 

11 comentarios:

  1. Aish, he entrado en este enlace y me esperaba más. El uso de redes sociales para construir una realidad y un Yo alternativo (que es el fin último del selfie, mostrar al mundo lo mona/buenorro/feliz-chachi-piruleta/genial que estás y lo bien que te lo estás pasando en el mundo, sea verdad o no) tiene mucha más miga esquizofreniforme. Sé que es un texto sarcástico y no un ensayo concienzudo, pero si lo principal que podemos sacar es que la existencia de los selfies limita la posibilidad de ligar con suecas... pues no sé. Cada uno con sus prioridades.

    Hala, a estar bien.
    CTV.

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  2. En realidad la anécdota de las suecas es inventada. Puestos a recurrir a modas, me quedo con la del sensacionalismo que está más asentada :D
    Claro que se podría profundizar más en el asunto (quizá en otra ocasión). Los selfies son una de esas cosas que, si nos visitara una civilización alienígena, ni con su inteligencia superior podría entender. Como eso de quedar con varias personas y que estén todas con el móvil mandando mensajes a otras personas. ¿Por qué no se reunieron con ellas, entonces? Pero si lo hubieran hecho, tal vez estarían mandando mensajes a otras, y así sucesivamente hasta el infinito.

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  3. Una persona que dice "que esperaba más" de algo y firma con un "Hala, a estar bien" no puede esperar tampoco que se le tome en serio. Te podrá parecer más pijada o no el artículo, o no tener más miga que la intención de colocar la nueva novela del autor ahí, en medio del texto, como quien no quiere la cosa, pero darling... déjate de pijadas CTV y no crosses el void, my friend.

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    1. No le puedo tomar en serio porque ha escrito la palabra "pijada". Dos veces. En según qué latitudes es como muy de los noventa y produce urticaria en el nervio óptico.

      Lo de la novela me parece bien, cada uno se busca las habichuelas como quiere y puede. No he venido a hacer spam, sólo pasaba por aquí y ya me iba.


      Hala, a que le bañen en mercurio. O lo que prefiera usté.

      NO-CTV

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    2. Jajaja querida, el hecho de utilizar en cuatro líneas la palabra pijada dos veces no es más que para dar constancia de la pijada que supone escribir un comentario lógico con una aishapertura y con un final halaaestarbien. Me temo que usted es de las que suelen apelar a la originalidad por la vía del cante y lo absurdo. Y como, hoy en día, el 90% (porcentaje sacado por mis huevos que también podrían priorizar el coqueteo con unas suecas curvilíneas) de las personas que se creen escritoras son absurdas (espera, palabra repetida), pues usted podría bien pertenecer a la comunidad "mona/buenorro/feliz-chachi-piruleta/genial". Y me da que, señorita, a parte de ser fémina femenina feminista, sus palabras incluso coletean con un aire inteligente. Sea más rigurosa y seguro que logra un respeto muy grande de la comunidad "amantedelassuecasqueposanconmigoenlosselfies".

      Con todo mi cariño,

      un escritor cachondo que se cartearía de nuevo con usted si decidiera pasar a un plano más repetuoso (de la familia de respeto... ¿se considera repetición?).

      PD: ¿Nos damos el móvil?

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  4. ¿Mi novela? ¿Dónde aparece mi novela en el texto? Espera, ahora que lo dices... ;)

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  5. Jaja creo que es la primera vez que este blog alberga un flirteo entre los comentaristas. Uno siempre se lleva sorpresas.

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    1. Pues CTV me ha dado calabazas. Me he metido de nuevo para ver si había amor correspondido pero tendré que volver a intentarlo con un selfie y buenas suecas.

      Cuídese, Carlos.

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  6. Hola, pues a mi tampoco me hacen mucha gracia, ni gracia tampoco. Es como una demostración y/o competición de haber quien es más guay y quien hace el mejor selfi-e. Ayer vi un reportaje que salía gente haciéndose fotos en sitios imposibles, incluso matándose y ajusticiándose por ello. Ayer sin ir más lejos, me monto en uno de esos buses turísticos por primera vez, y los de delante mio, todo el rato haciéndose selfi-es y yo medio saliendo en ellos y creándome incomodidad de si salgo si me hecho un lado, si les molesto.....
    En fin, un fastidio en toda regla y todos al matadero por las nuevas modas que se impone a si mismo la sociedad...
    Ahí lo dejo, perdón por excederme...

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  7. Detesto las selfie, me parecen una estupidez

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